Seis claves para comprender el hoy de las Comunidades Eclesiales de Base en América Latina

Articulación Continental de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB)  Mixco (Guatemala)

A finales de febrero (el 25 y el 26), la Articulación Continental de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) realizó su reunión anual en la ciudad de Mixco (Guatemala).

Las siguientes claves emergen de la reflexión de estos días y nos permiten comprender la actualidad y las búsquedas de las CEB en esta hora de América Latina y el Caribe:

1. En referencia a toda la historia del cristianismo las CEBs hoy son un Kairós, parte del proceso de renovación de la Iglesia. Estamos respaldados desde el Magisterio (Vaticano II, etc.), y sobre todo por el Evangelio. Es un tiempo de primavera eclesial. Hay que tomar ventaja de esto y darlo a conocer.

2. Es un tiempo de Kairós que confirma nuestra identidad, pero otros modelos de Iglesia que se afirman en la institucionalidad no han perdido su fuerza. Estamos viviendo una Iglesia sinodal, participativa, etc. Vivimos la primavera pero el reto sigue, debemos prepararnos porque también es momento de resistencia.

3. En esta primavera el botón o la flor está reventando, pero hay que ser consciente de nuestras debilidades. Lo colectivo esta agredido, la autoestima colectiva está débil, muchos jóvenes son influenciados por el neoliberalismo. Hay que transmitirles la experiencia de este Kairós.

4. Con Francisco se abre paso una nueva historia. Es un tiempo para la sinodalidad, un cambio estructural, con comunidades fraternas, pascuales y sinodales. Una sinodalidad donde no se puede repetir las mismas caras. Y en esta sinodalidad también hay que aprender al diálogo, e inclusión, un dialogo ecuménico. Es necesario buscar alianzas con otras tradiciones cristianas.

5. Hemos aceptado que somos piedra en el zapato. Hemos desafiado, y debemos asumir que siempre vamos a experimentar esa tensión. Es parte de nuestra identidad.

6. Es un tiempo de esperanza. La originalidad de nuestra identidad no se ha perdido, sino que se renueva y se re-significa desde las realidades que vivimos hoy. Una identidad que ha sido heredada, no es nuestra, y hay que pasarla a las nuevas generaciones. Enamorar de este modelo de hacer Iglesia y transmitirla a los demás. Nuestra herencia no se puede vender.

 Fonte: Ameríndia

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